Voy llegando a casa de la escuela. Que cansada vengo, entre los exámenes, Marcela con sus problemas existenciales, Laura y sus chorradas con el novio y el estress k acumulo no tenia ganas de soportar ni un minuto más a nadie…  era mejor irme a casa, no me soporto ni yo!

Al entrar a casa están las luces apagadas… no sabia k no habría nadie… kiza mis mama se haya ido a Soriana a hacer las compras o con la abuela. Mejor así, no me apetecía ver a nadie.

Al llegar a mi habitación, me dejo caer muerta en la cama como si fuera un abrigo, toda desparramada en la cama. Tras unos instantes recupero las fuerzas levemente y voy al baño, suelto mi cabello y comienzo a dejar el agua caer en la tina, la pongo para k este tibia, estoy segura de k un baño caliente me devolverá a la vida.

Mientras el agua va preparándose, comienzo a kitarme el uniforme hasta kedarme solo con mi ropa interior de winnie the poo. Me encanta la suavidad del algodón en mis partes, es tan excitante, tan suave, me encanta cruzar las piernas cuando llevo ropa interior de algodón, el roce con mis labios, la suavidad, la textura… mmm… me hacen extremecer. Más de una vez no he podido soportar las ganas de acariciarme suavemente en plena clase sin que nadie me viera… maldito algodón pervertido, como me pones!

Me despojo de mi ropa completamente y me meto al agua, no sin antes apagar completamente las luces del baño de mi cuarto y encender una velas para crear ambiente y relajarme. Que rico se siente estar así, en el agua, en silencio, sientes prácticamente como los problemas uno a uno se van evaporando.

No sabria decir cuanto tiempo pasó, prácticamente perdí la noción completa. Me incorporé y agarrando la toalla salí del baño… pero en ese momento alguien me agarró fuertemente de las muñecas, retorciendo mi brazo contra mi espalda causándome un terrible dolor y sujetándome con la otra mano del pecho.

Grité asustada pero inmediatamente tapó con fuerza mi boca con su mano. Con fuerza me arrancó la toalla. Inmediatamente comprendí que la única manera de salir ilesa de esa situación era cooperar, así que dejé de forcejear para soltarme.

El comprendió mi rendición, y soltando mi boca comenzó a acariciarme la espalda con su mano, me empujó contra la pared y soltó mi mano. Quedé con las manos apoyadas contra la pared, temblorosa, asustada, pero dentro de mí crecía en lo más lejos un ápice de excitación que para nada esperaba… acarició mis piernas con suavidad, separándolas…

 

CONTINUARÁ…

 

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