{"id":706,"date":"2010-08-06T12:27:48","date_gmt":"2010-08-06T17:27:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.masajesmty.com\/?p=706"},"modified":"2011-06-23T18:39:53","modified_gmt":"2011-06-23T23:39:53","slug":"adios-al-imperio-playboy","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.masajesmty.com\/web\/archives\/adios-al-imperio-playboy\/ ","title":{"rendered":"Adios al imperio PLAYBOY?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/174.122.133.167\/~masajes\/web\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/cojin-playboy1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-705\" title=\"cojin playboy\" src=\"http:\/\/www.masajesmty.com\/info\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/cojin-playboy1-300x225.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00abPlayboy ha enfrentado una dura batalla con la competencia de internet. Pero mientras los gustos generacionales han cambiado, el se\u00f1or Hefner a\u00fan no ha perdido su amor por las rubias ni tampoco por su revista\u00bb. As\u00ed resume un columnista del diario New York Times la ca\u00edda del imperio que tiene como s\u00edmbolo la cabeza de un conejo y que Hugh Hefner empez\u00f3 en 1953, con una revista que ayud\u00f3 a liberalizar la sexualidad del puritanismo en Estados Unidos. Una publicaci\u00f3n que lleg\u00f3 a vender 7,1 millones de copias al mes y que en sus a\u00f1os de gloria mezclaba los textos de escritores como Vladimir Nabokov (Lolita) o Doris Lessing (El cuaderno dorado) con entrevistas a Martin Luther King o John Lennon con Yoko Ono, y con fotos de Marilyn Monroe -la primera portada-, Kim Basinger o Farrah Fawcett con poca ropa, pero nunca sin nada-nada de ropa. Junto con las famosas \u00abconejitas\u00bb. Las Playmates, que con a\u00fan menos inhibiciones, muestran sus encantos en las p\u00e1ginas centrales.<\/p>\n<p>Pero con la llegada de internet, con su oferta de contenidos de tipo er\u00f3tico en fotos y videos gratis, la edici\u00f3n cay\u00f3 en picada y la baja publicitaria no se ha podido parar. El declive comenz\u00f3 en 1999. Y no remont\u00f3. La \u00faltima baja en circulaci\u00f3n fue de 2,6 millones a 1,5 mill\u00f3n de ejemplares al mes.<\/p>\n<p>Para paliar los m\u00e1s de cuatro millones de d\u00f3lares de p\u00e9rdidas anuales, hubo despidos y se licenciaron a terceros algunos negocios del conglomerado, que incluye la revista, clubes y un canal de televisi\u00f3n, entre otros.<\/p>\n<p>En la Mansi\u00f3n Playboy, en Los Angeles, California -un lugar de dos mil metros cuadrados, con 29 habitaciones, piscinas, cascadas y hasta una gruta con jacuzzis donde figuras como\u00a0 Elvis Presley alojaban con m\u00e1s de una compa\u00f1\u00eda-, se redujo el personal. De las invitaciones s\u00f3lo a personalidades de fama y poder, ahora por 10 mil d\u00f3lares se puede comprar una entrada para una de las fiestas con el toque Playboy. Aunque algunos visitantes han dicho que hoy la mansi\u00f3n \u00abhuele a moho\u00bb. Adem\u00e1s, Hefner debi\u00f3 vender la casa contigua, que ocupaba su ex mujer, la ex \u00abconejita\u00bb Kimberly Conrad, en 18 millones de d\u00f3lares en 2009, 10 millones menos de la oferta que esperaba, para hacer frente a las p\u00e9rdidas. Y su hija mayor, que se ocup\u00f3 del negocio durante 20 a\u00f1os, renunci\u00f3 en 2008.<\/p>\n<p><strong>Su vida por una revista<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\nEl veterano ha confesado que si deja la revista, \u00abse muere\u00bb. El fundador tiene 84 a\u00f1os y sigue tomando todas las decisiones de importancia. Eligiendo a las Playmates. Editando las portadas desde el borde de su cama. Seleccionando las cartas que ser\u00e1n publicadas. Vestido con la bata de levantarse y las pantuflas que convirti\u00f3 en su uniforme y s\u00edmbolo de su hedonismo. Sus actuales puestos son \u00abredactor jefe\u00bb y \u00abgerente creativo\u00bb. Y ha asegurado que Playboy \u00abno est\u00e1 en juego y no est\u00e1 en venta\u00bb. Que los j\u00f3venes de hoy no han sabido apreciar su aporte a la cultura. Por eso, adem\u00e1s, est\u00e1 empe\u00f1ado en volver a ser el \u00fanico due\u00f1o del reino que se convirti\u00f3 en una compa\u00f1\u00eda p\u00fablica y que cotiza en la Bolsa desde 1971.<\/p>\n<p>Su deseo peligra desde hace m\u00e1s de una semana, cuando el grupo Penthouse -que lleva el nombre de la revista creada en 1965 y que se convirti\u00f3 en competencia de Playboy, pero con fotos que iban al extremo- ofreci\u00f3 210 millones de d\u00f3lares por el imperio de las \u00abconejitas\u00bb. Hefner entr\u00f3 en p\u00e1nico. El controla una parte de las acciones, aunque no figura en el directorio de la compa\u00f1\u00eda. Reuni\u00f3 185 millones de d\u00f3lares, asoci\u00e1ndose con el inversor financiero Rizvi Traverse Management LLC, y los ofreci\u00f3 para comprar las acciones que no posee. Y convertir a Playboy en una empresa privada. Con un \u00fanico due\u00f1o. El.<\/p>\n<p>Se justific\u00f3 explicando que est\u00e1 \u00abpreocupado\u00bb por el futuro de la revista, por la marca que cre\u00f3 y por el peligro que corre la l\u00ednea editorial que sigue poniendo en pr\u00e1ctica desde hace 57 a\u00f1os. Con momentos que han sido celebrados. Como cuando el historiador Alex Haley entrevist\u00f3 a personajes como Martin Luther King, en 1965, o a Malcolm X. En 1976, un entonces candidato presidencial Jimmy Carter confes\u00f3 que \u00abhe cometido adulterio, en mi coraz\u00f3n, muchas veces\u00bb. Y en 1980, una entrevista a John Lennon y Yoko Ono apareci\u00f3 por los d\u00edas en que el ex Beatle fue asesinado en Nueva York. Mientras que, entre 1966 y 1976, Playboy public\u00f3 textos de una serie de escritores como John Updike, Joyce Carol Oates, Michael Crichton, Irwin Shaw, John Irving y Nadine Gordirmer. Hefner sigue ese camino y, en 2009 compr\u00f3 un extracto de El original de Laura, novela que Nabokov no termin\u00f3 y que estaba sin editar, para hacerlo conocido en su revista.<\/p>\n<p><strong>Un paso tarde<\/strong><br \/>\nEl editor convirti\u00f3 Playboy en un icono cultural. En sus p\u00e1ginas, junto con las mujeres alimentando fantas\u00edas de manera expl\u00edcita,\u00a0 habl\u00f3 contra el racismo y la homofobia y defendi\u00f3 derechos civiles. Aunque no pudo renovarse. Se niega. Y s\u00f3lo hace unos d\u00edas la revista pareci\u00f3 dar con una novedad en el ciberespacio al presentar The Smoking Jacket, una p\u00e1gina web con los contenidos de la publicaci\u00f3n, pero sin desnudos. Para que cualquiera en la oficina pueda ver Playboy sin que una rubia en pa\u00f1os menores, o sin pa\u00f1os, salte desde la pantalla. Un paso dado tarde.<\/p>\n<p>Por eso columnistas y analistas de medios de Norteam\u00e9rica dudan que Hefner pueda recobrar el mito. Seg\u00fan el mismo New York Times, algunos de sus cercanos creen que perdi\u00f3 el poder que ten\u00edan editorialmente. Que ya no influye. Y algunos critican la testarudez del hombre de ocho d\u00e9cadas que aprendi\u00f3 a usar Twitter para teclear mensajes como \u00abesta noche voy a jugar con las chicas\u00bb, o contar qu\u00e9 c\u00f3ctel beber\u00e1 antes de dormirse. Un personaje que mantiene sus creencias y las filosof\u00eda que lo lanzaron a la fama, que a los 84 est\u00e1 saliendo con una rubia de 24 a\u00f1os llamada Crystal y que sigue creyendo que la mujer \u00abes un objeto sexual\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed lo repiti\u00f3 esta semana en una entrevista con el diario australiano Herald Sun. \u00abA\u00fan creo que las mujeres son objetos sexuales&#8230; No es que s\u00f3lo sean eso, pero si no hubiera g\u00e9neros que se atrajeran el uno al otro, no habr\u00eda una nueva generaci\u00f3n&#8230; Y en cuanto a las &#8216;conejitas&#8217;, hoy son un icono\u00bb, explic\u00f3. A su manera.<\/p>\n<p>Sea como sea, quien NO QUIERE ser Hugh Heffner?<\/p>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPlayboy ha enfrentado una dura batalla con la competencia de internet. Pero mientras los gustos generacionales han cambiado, el se\u00f1or Hefner a\u00fan no ha perdido su amor por las rubias ni tampoco por su revista\u00bb. 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